arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua, los peces lloran
y todo el agua son sus lágrimas
oigo el agua, las noches que
consumo bebiendo y la tristeza se hace
tan grande, que la oigo en mi reloj,
se vuelve pomos de la cómoda,
se vuelve papel sobre el suelo,
se vuelve calzador, ticket de lavandería,
se vuelve humo de cigarrillos,
escalando un templo de oscuras enredaderas
poco importa, poco amor o poca vida
no es tan malo. lo que cuenta es observar
las paredes. yo nací para eso
nacía para robar rosas de las avenidas de la muerte.
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